LAS DISCUSIONES DE LOS PADRES AFECTAN A LOS HIJOS

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El discutir nunca ha sido una buena señal, muy por el contrario ya que habla de la poca capacidad que tenemos los adultos para conversar e intercambiar opiniones de forma civilizada.

Sin embargo aun cuando los adultos creemos que los niños no perciben nada de lo que pasa, la realidad demuestra que ellos si se dan cuenta y que además les afecta.

COMO AFECTAN LAS DISCUSIONES DE LOS ADULTOS A LOS NIÑOS.

  • 0-18 MESES

Cuando aún no habla, se muestra irritable y nervioso después de la discusión, tiene dificultades para conciliar el sueño y se despierta a menudo por la noche. Incluso aunque los padres hayan hecho las paces, él desconoce el alcance de la discusión y siente su mundo inestable.

  • 18 MESES – AÑOS

A partir de los 18 meses toma conciencia de la repercusión de sus actos y puede ponerse a llorar o a gritar durante la discusión. Adopta esta conducta tan llamativa para acaparar la atención de sus padres e intentar que dejen de reñir.

  • A PARTIR DE 3 AÑOS

Cuando es más mayorcito puede protestar por tener que acudir al jardin o al colegio.  También son habituales las regresiones a etapas anteriores, adoptando comportamientos que ya tenía superados, como hacerse pipi en la cama o chuparse el dedo. Y los desajustes con la comida, señal de cierto rechazo ante los actos sociales.

Para intentar evitar estas consecuencias la pareja debe aprender habilidades para manejar las discrepancias y llegar a acuerdos (¡siempre a solas los dos!) sobre los temas importantes. Sólo así podrán ofrecer al pequeño el entorno de tolerancia y respeto mutuo que, seguro, desean para él

RECONCILIARSE DELANTE DE ELLOS

No es fácil reconciliarse tras una discusión, pero partiendo de la buena voluntad de ambos se puede lograr. Hay que esperar a que los ánimos estén calmados y, sobre todo, actuar desde el corazón.Una vez alcanzados el entendimiento y la serenidad, transmitir a vuestro pequeño que ya no estan enfadados y que van a procurar no volver a regañar. Para educarle bien es fundamental que sienta esa unificación de criterio entre vosotros, de manera que no tenga la oportunidad de recurrir a uno para conseguir lo que el otro le ha negado o prohibido.

Los mensajes contradictorios le crean confusión y desconcierto; en definitiva, le impiden ser feliz.

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